Recuerdo que uno de los momentos más vibrantes y que más me motivaban, a la hora de jugar videojuegos de acción, o sea, arcades, shot'em ups, etc., era cuando llegaba el momento de darme de palos con el causante de la orgia de destrucción y miseria que iba ocurriendo en la pantalla (pensándolo bien, yo tambien tenia algo que ver con toda esa carniceria). ¡Alguien me las tenia que pagar!. Para ser feliz, necesitaba un monstruo que me hiciera sentir un héroe (al menos por un dia) y por ello, ése ser no podia ser un enemigo cualquiera, no... tenia que ser un basilisco de proporciones épicas, ¡como mínimo!
| Turrican (C64) |


